Browse By

La lana tejida nunca pasa de moda

Pleno invierno, toca retomar el contacto con nuestra vieja amiga la lana. Puede que las prendas, sujetas a las veleidades de la moda, vengan y vayan, y con ellas los colores, los estilos y los tamaños. Y puede que los accesorios o los maquillajes cambien de ser lo más in a lo más hortera del universo. Pero un recurso seguro, que se apoya ante todo en su funcionalidad, son las prendas de lana tejida.

Y es que hace frío, y ante eso, no hay tendencias que valgan; bueno, algo sí, como veremos. Pero es uno de los últimos casos en los que lo sacrificamos todo por ir calentitos. Con toda la lógica del mundo. Creo que todos tenemos, o deberíamos, una prenda de esas que se convierten en una especie de fetiche, y que sacamos del armario con alegría año tras año.

lana

En mi caso, se trata de un gorro. Se trataba, porque lo he perdido (he ahí el verdadero origen de este post y su tono ligeramente elegíaco). Negro, tipo homeless. En fin, no es tan grave, le tenía cariño, eso sí… Por suerte, mi abuela sigue teniendo las agujas de hacer punto más rápidas al norte del Duero, que ya es decir.

Me sigo poniendo la capa que me hizo el año pasado

Para mi abuela, decir que la lana ha pasado de moda es un absurdo incomprensible. Para empezar, eso de la moda es para los pijos, diría. Además, las prendas de lana tienen la gran ventaja de que te las puedes hacer tú, por lo que puedes usar los colores y puntos que quieras, y hacer los diseños… que buenamente puedas. Hay que practicar…

He visto en un par de revistas que eso era cosa más bien del otoño, y del año pasado. Me da igual. Tengo un par de jerseys en el armario que ahora mismo me horrorizan, pero seguro que en dos o tres años me encantan. Y aunque no son mis calcetines favoritos, reconozco que para esos días helados de estar por casa son insuperables.

Así que olvidad por un momento la tendencia y recordad otro tipo de valores más duraderos. Recurrid a vuestras abuelas, el que pueda, o aprended una nueva habilidad y ponedla en práctica, os resultará muy satisfactorio, y en el peor de los casos tendréis solucionados varios cientos de regalos el resto de vuestra vida. Y abrigaos bien, ¡que vais a coger un catarro! Ah, las abuelas…