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Accesorios soft punk

En estos tiempos de mestizaje y multiculturalidad que corren, sea lo que sea eso, es de lo más habitual mezclar churras con merinas, alegar las dos palabras antes mentadas y tirar para adelante como si no pasara nada y fuera lo más normal del mundo. Bueno, somos todos muy modernos y habrá que aceptarlo todo, así que hoy vamos a hablar de unos cuantos accesorios de estética soft punk.

Se supone que eso de soft punk es un estilo basado en la estética punk y en la llamada dark fashion, al recurrir constantemente al uso de cueros y metales y a motivos como tachuelas, calaveras, cruces, pinchos… Aunque está muy extendida en la creación de prendas de vestir, hoy vamos a centrarnos en unos cuantos accesorios inspirados en esta estética.

soft punk

Como a Cristo dos pistolas

Las fundas de nuestros smartphones son un lecho abonado para los creativos. Nuestro teléfono puede adquirir un aire metálico y puntiagudo si recurrimos, por ejemplo, a Valentino, que tiene una de piel en azul metálico con tachuelas doradas con unos 200 euros de precio; o a Christian Laboutin, que ofrece fundas de piel tachonada por más de 500 euros.

He visto cosas que nunca creerías… punkies con smartphones…

Otro elemento clásico en esta estética son las calaveras, en general reinterpretadas gracias a colores, piedras y lacados. Continuando con los teléfonos, he aquí dos complementos muy diferentes. Por un lado, los accesorios colgadores dorados (bueno, en plata bañada en oro, 30 eurazos), sean calaveras o cruces, de Feeler; y por otro, el altavoz plateado en forma de calavera con gafas de sol creado por el músico Jean Michel Jarre (400 euros).

Los pinchos son el elemento más destacado de los auriculares Claire’s (con un precio de 27 euros); de hecho, el único, dando prueba del éxito de esta estética. Otro buen ejemplo es el reloj Karl Zip de Karl Lagerfeld, en cuero y metal, que recuerda a una muñequera ancha y rústica (valorado en unos 635 euros aproximadamente).

Sabemos que nuestra cultura es especialista en este tipo de reutilizaciones de símbolos y subculturas en principio marginales. Aparte de que todo esto implica una confusión entre tribus urbanas completamente diferentes (aquí hay algo de punkis, pero también algo de heavies y algo de góticos), también es una reinterpretación más que liberal de estas estéticas, vaciadas de toda filosofía y pasadas por el filtro del pijismo habitual en la moda. ¿Apropiación postmoderna? Por qué no…